Artículo de Opinión. Cuando el odio se disfraza de opinión

Hay momentos en los que el silencio deja de ser una opción. Cuando desde un medio de comunicación de ámbito nacional se difunden mensajes que señalan, estigmatizan o alimentan el rechazo hacia un colectivo históricamente discriminado, no estamos ante un simple intercambio de ideas. Estamos ante un problema democrático.


La libertad de expresión es uno de los pilares fundamentales de cualquier sociedad libre. Precisamente por eso debemos defenderla. Pero defenderla también implica recordar que no es un derecho absoluto. La libertad de expresión encuentra su límite cuando vulnera la dignidad, los derechos y la seguridad de otras personas. Convertir la orientación sexual o la identidad de género de miles de ciudadanos en objeto de desprecio no es ejercer la libertad de expresión; es contribuir a normalizar un clima de hostilidad.


Por eso resulta profundamente preocupante que un periódico de tirada nacional dé espacio y altavoz a discursos que alimentan el odio hacia el colectivo LGTBIQ+. No podemos aceptar que se blanquee la intolerancia bajo el paraguas de la opinión ni que se presente como un debate legítimo aquello que supone un ataque directo contra los derechos fundamentales de tantas personas.


Las manifestaciones realizadas por Federico Jiménez Losantos no solo son moralmente reprobables, sino que, traspasa la línea que separa la opinión de la incitación al odio. Será la Justicia quien determine las responsabilidades que correspondan, pero como sociedad tenemos la obligación de señalar que determinados discursos tienen consecuencias reales: aumentan la estigmatización, legitiman la discriminación y generan un contexto en el que muchas personas vuelven a sentir miedo por ser quienes son.


Nada de esto ocurre de manera aislada. Forma parte de un contexto en el que la ultraderecha avanza intentando cuestionar derechos que parecían consolidados. Primero se desacredita a un colectivo; después se banalizan las agresiones; finalmente, se pretende hacer creer que quienes defienden la igualdad son los intolerantes. Es una estrategia conocida que no podemos permitir que siga avanzando.


Frente a quienes pretenden enfrentar a la sociedad, nosotros respondemos con más democracia, más igualdad y más derechos. Porque los derechos humanos no son una cuestión ideológica ni una concesión temporal: son la base sobre la que debe construirse cualquier convivencia digna.


Desde Juventudes Socialistas de Albacete lo decimos con absoluta claridad: no vamos a mirar hacia otro lado cuando se ataque al colectivo LGTBIQ+. No aceptamos el odio como opinión ni la discriminación como debate.


Ante los discursos que deshumanizan, solo cabe una respuesta: tolerancia cero.


Ismael Zaballos

Secretario LGTBIQ+ de Juventudes Socialistas de Albacete



Comentarios

Entradas populares