Artículo de Opinión. Cuando el odio se disfraza de opinión
Hay momentos en los que el silencio deja de ser una opción. Cuando desde un medio de comunicación de ámbito nacional se difunden mensajes que señalan, estigmatizan o alimentan el rechazo hacia un colectivo históricamente discriminado, no estamos ante un simple intercambio de ideas. Estamos ante un problema democrático. La libertad de expresión es uno de los pilares fundamentales de cualquier sociedad libre. Precisamente por eso debemos defenderla. Pero defenderla también implica recordar que no es un derecho absoluto. La libertad de expresión encuentra su límite cuando vulnera la dignidad, los derechos y la seguridad de otras personas. Convertir la orientación sexual o la identidad de género de miles de ciudadanos en objeto de desprecio no es ejercer la libertad de expresión; es contribuir a normalizar un clima de hostilidad. Por eso resulta profundamente preocupante que un periódico de tirada nacional dé espacio y altavoz a discursos que alimentan el odio hacia el colectivo LGTBIQ+. N...


